FILOSOFIA PARA UN PARLAMENTARIO DE CALLE
Por Angel Monagas.
Muchas son las Diferencias entre Valoración, Avaloración y Revaloración.
La Valoración se fundamenta en alabar o censurar algo, es una toma de posición frente a un objeto, frente a un hecho o simplemente una circunstancia, atribuyéndoles valores, o degradándolos atribuyéndoles desvalores o como suele decirse en la calle “antivalores”. El acto, supremo o mágico porque no, mediante el cual son creadas las normas jurídicas constituye un acto de valoración. Mágico por que es un verdadero nacimiento o parto el que se produce, si el ente es el derecho, las normas jurídicas son seres, que tienen verdaderamente vida y que curiosamente también la quitan o la hacen más fácil. El órgano competente pondera las conductas y discierne entre aquellas que son buenas o malas para la sociedad. La ponderación no es más que valorar, atribuirle valor como “bueno” a un determinado comportamiento o supuesto de hecho. Por interpretación en contrario, lo distinto a esto entra en la esfera de lo malo. Si las conductas son beneficiosas para la sociedad, las ordenas como modelos de conductas que deben ser seguidas; y si las considera perjudiciales entonces las prohíbe bajo la amenaza de una sanción. En clase suelo decir a mis alumnos, que es necesario que el órgano que da vida a ese ser, diagnostique mediante una participación representativa lo que considera bueno, o el modelo a seguir. De nada vale reunir a mil chóferes para analizar propuestas en materia de tránsito y tratar de armar las condiciones o como queremos que sea ese ser, si da lo mismo hacerlo con cinco o con seis, de los mas representativos de los sectores. Pero como el tránsito no es propiedad exclusiva de los chóferes, también y bajo el mismo método de diagnóstico debemos escuchar a los que no trabajan en el transporte público o privado, pero se desenvuelven en el, y esto somos el resto de la sociedad. De mucha utilidad son los variados métodos de encuestas y de análisis de opiniones, para dictaminar las características menores de ese nuevo ser: LA NORMA JURIDICA.
La avaloración comporta la descripción compresiva del objeto cultural. Es la descripción neutral y compresiva que realiza el científico del Derecho sobre la valoración practicada por los órganos del estado esclareciendo, el verdadero sentido y alcance de las normas jurídicas. Un análisis en frío, desprejuiciado nos permitirá establecer elementos del saber racional acerca de la norma. Esta tarea es normativa porque el científico formula acepciones respecto de normas ya establecidas, porque ‘cuando la ciencia del Derecho describe ciertas normas como Derecho vigente, describe ciertas realidades sociales, un cierto contenido de ideas normativas, tal como son realmente experimentadas y realmente positiva” (Ross, 1977: 11). Por lo tanto, la avaloración a diferencia de la valoración, carece de positividad. Por lo general esta tarea deben ejecutarlas no los legisladores, sino los que están a su alrededor como especialistas, asesores, etc. Si pudiéramos graficarlo de alguna manera: en un parto el obstetra dirige la operación pero a su lado, esta un anestesiólogo, un ginecólogo, un pediatra, entre otros.
La revaloración por su parte, no es exclusiva del científico del Derecho, es tan bien accesible al ciudadano común en la medida en que éste adopte una postura frente a los actos constituidos por el Derecho Positivo. Al igual que la avaloración, la revaloración carece de positividad pero se diferencia de ésta, por el hecho de que en la avaloración la postura del científico del derecho es interpretativa y neutral (no se cuestiona el acto), en cambio la revaloración constituye de por si una crítica a dichos actos que determinan la justicia o injusticia que pudiera estar experimentando el Derecho Positivo. La revaloración constituye entonces un proceso de reflexión e interpretación subjetiva y particular del Derecho Positivo. Es un verdadero análisis axiológico que debe no solo valorar la norma en si misma, sino el momento en que se va a empezar a generar sus efectos y si a partir de esa vida, se logra resolver alguna situación jurídica previamente valorada como “mala” por decir lo menos. Una norma puede ser muy buena en su concepción pero algunas preguntas, internamente deben responderse antes de su entrada en vigencia: ¿En este momento tiene prioridad su aplicación? ¿Será de utilidad inmediata o, se necesitara de una plataforma educativa para su ejecución y puesta en acción? ¿No había nada más importante que ella? Muchas serán las preguntas y la vía que yo escoja para recibir los insumos será lo fundamental en la tarea de legislar.
En una Venezuela como la nuestra, como en cualquier país, se debe definir lo que es el parlamentarismo de calle muy bien. Me da la impresión que la mayor parte de nuestros Diputados a la Asamblea Nacional, lo que han salido es arengar partidistamente, de acuerdo a una agenda muy poco conveniente para la tarea que deben ejecutar. Legislar es asumir la concepción de una epistemología para interpretar realidades en base a proyectos ideológicos ya definidos en nuestra Carta Fundamental. La tolerancia y la amplitud deben ser mi norte para demostrar que lo puedo hacer mejor que los anteriores, a pesar de representar solo una parte de la Sociedad Civil y Política. Debo adecuarme a los instrumentos modernos so pena de convivir con la globalización y por ello afirmo que sería de repente más útil una página Web para cada Diputado, que quince mil asambleas es circuitos diseñados sin ningún parámetro que beneficie la relación elegido-elector. Sin desestimar el valor o la utilidad de los conocimientos que podemos obtener al ponernos, como sostiene la teoría de verhesten, en los pies de los sometidos a la norma mediante visitas, charlas y foros que deben ser muy bien estratificados, al igual que la realización de focus group.
Mi preocupación es que ojala y los Parlamentarios de Calle, busquen realmente el conocimiento de la calle y no al revés, que la calle tenga conocimiento de ellos. Ese protagonismo sería fatal y significaría verdaderamente la muerte de un proceso revolucionario, que luce todavía muy incipiente en su octavo año de vida. Sería la confirmación de la critica opositora y peor aún, la ratificación de algunas verdades populares muy peligrosas que establecen una sinonimia material y formal en ambos bandos y que ha impedido el avance de un sistema que requiere de cambios profundos y violentos, para no seguir detrás de la meta de desarrollo que algunos países en peores circunstancias a las nuestras han alcanzado.
No hay excusas para fallar….el proceso cierto es que no se detiene empero, puede continuar sin nosotros, sin nuestra cosmovisión humanista de la vida y eso es peligroso para quienes nos oponemos a desembocar en el pragmatismo maquiavélico del Capitalismo actual, superando las deficiencias del socialismo utópico y rumbo a la Venezuela del Siglo XXI, donde ya estamos y aun no nos vemos.











Desde mi punto de vista que los diputados de la asamblea nacional de legislar en las calles no es una mala idea, pero para que esto funcione de verdad la sociedad civil tiene que trabajar directamente con los parlamentarios para que ataquen las diferentes problematicas que aquejan los diferentes sectores de las comunidades y asi al mismo tiempo ambos sectores tengan un contacto mas directo de como se esta efectuando las soluciones planteadas por ambos sectores, tambien cabe destacar que el pueblo ya esta cansado de ese partidismo o mas bien dicho de el populismo, en verdad necesitamos ese contacto directo para que juntos podamos resolver la gran cantidad de problemas en la sociedad ....